ELLIE

Son las 2:15 a.m de un martes cualquiera, y Ellie no puede dormir. La ventana del cuarto está abierta, se escuchan ruidos aislados. El motor de un automóvil. Voces, pisadas. El camión de la basura. Otro utilitario, perdiéndose en la noche.

Ellie observa a su marido, tendido en la cama. Ronca. Ligeramente. Duerme como un niño. Como si no hubiera pasado nada. Piensa en despertarle, hablar de ello. Después vuelve a mirar el despertador. Las 2:20 a.m. Sólo han pasado cinco minutos. Mierda.

Se levanta y camina hasta la cocina y prepara un vaso de leche caliente. Enciende un cigarrillo y se deja caer sobre el linóleo, agarrándose las rodillas con las manos. Después se cubre la cara. Se pasa los dedos por el cabello. Rompe a llorar.

Son las 2:35 a.m. Ellie deja el vaso de leche en el fregadero y prende otro cigarro. Se mueve dando vueltas sobre si misma, mirando a ninguna parte, sin saber qué hacer. Ojalá pudiera dormir. Alza la vista hasta el reloj de pared. Las 2:37 a.m

A las 2:40 a.m Ellie descuelga el inalámbrico y marca rápidamente el número de Karen. Aprieta el aparato contra el oído, esperando, mientras suenan los tonos de un timbre largo. Sabe que ella tampoco puede dormir.

—Karen, lo ha…
—Son casi las tres menos cuarto, Ellie. Las tres menos cuarto.

Lentamente, con un repentino gesto de incredulidad, Ellie aparta el teléfono de su oreja y corta la comunicación. Se queda mirando el dispositivo unos instantes, como si allí pudiera encontrar la respuesta a sus preguntas. Después vuelve a teclear los números.

—Karen, lo ha vuelto a hacer.
—Mierda, Ellie, vete a tomar por culo, ¿qué quieres que te diga?
—Karen…
—Son las putas tres de la mañana y me llamas para contarme la mierda de siempre, todas las putas noches, siempre con la misma historia.
—Pero escucha, hoy…
—¿Hoy qué? ¿Hoy te ha traído rosas? ¿Cuánto tiempo va a durar esto? ¿Sabes cómo está mamá? ¿Sabes lo que nos haces sufrir a todos?
—Karen, creo…Karen, escucha.
—¡Me da igual¡ ¡Yo también necesito dormir¡ No eres la única que lo está pasando mal, ¿sabes? ¡Eres una puta egoísta¡

2:55 a.m. Ellie escucha cómo se corta la conversación al otro lado. Aparta el teléfono de su oreja y lo deja caer al suelo. Apoya la espalda en la pared y suspira, respirando muy hondo, entrecerrando los ojos. Sorprendentemente, ahora se siente un poco mejor. Apaga la luz de la cocina y alcanza el baño y abre el grifo del lavamanos. Se echa agua por la cara y por la nuca y se mira los moretones. En realidad, apenas se ven, aunque todavía tiene la cara hinchada. Decide aplicarse base de maquillaje, para evitar preguntas incómodas. Sonríe al espejo. Piensa en su hermana. Piensa en que hace mucho que no le ve sonreír. Después se pinta los labios y se arregla un poco el cabello.

Son las 3:10 a.m. de un martes cualquiera. Fred abre lentamente los ojos. Le pareció haber escuchado algún ruido en la casa, pero ahora todo está en silencio. Debía de estar soñando. Se gira sobre si mismo y en unos segundos vuelve a quedarse dormido.

Maltrato Lucas Albor

Fuera, Ellie deja una pequeña mochila en el asiento del copiloto y enciende el contacto del motor. Se abrocha el cinturón de seguridad y comprueba los retrovisores y aprieta el volante con fuerza. Mete primera y arranca, sin mirar atrás, alejándose de allí para siempre.

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